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AFIRMACIONES DE LA VIDA
En la infinitud de la vida, donde estoy,
todo es perfecto, completo y entero.
Todas las resistencias que llevo dentro de mi,
las veo solo como algo a lo que he de renunciar.
No tienen poder sobre mi, porque el poder en mi mundo soy yo.
Como mejor puedo, me adapto a los cambios
que se producen en mi vida.
Me apruebo y apruebo la forma en que estoy cambiando.
Estoy haciendo todo lo que puedo, y cada día es mas fácil.
Con jubilo sigo el ritmo y la influencia eternas
de los cambios en mi vida.
Hoy es un día maravilloso,
porque yo decido hacerlo así.
Todo esta bien en mi mundo.
todo es perfecto, completo y entero.
Todas las resistencias que llevo dentro de mi,
las veo solo como algo a lo que he de renunciar.
No tienen poder sobre mi, porque el poder en mi mundo soy yo.
Como mejor puedo, me adapto a los cambios
que se producen en mi vida.
Me apruebo y apruebo la forma en que estoy cambiando.
Estoy haciendo todo lo que puedo, y cada día es mas fácil.
Con jubilo sigo el ritmo y la influencia eternas
de los cambios en mi vida.
Hoy es un día maravilloso,
porque yo decido hacerlo así.
Todo esta bien en mi mundo.
EL LIBRO DE LA VIDA
El día de tu nacimiento, cuando solo sabías llorar, recibiste mil besos y caricias, pero también un libro con las hojas en blanco, sin estrenar: ¡EL LIBRO DE TU VIDA! .
Desde aquel instante comenzaste a escribir la historia de tu vida. Ya llevas varias páginas. ¿Qué has escrito hasta ahora?.
A veces escribimos y escribimos y nunca ojeamos las páginas escritas.
Toma el libro de tu vida y repásalo durante unos minutos. Tal vez encuentres capítulos o páginas que te gustaría besar, algunas escenas te harán llorar, y al abrir alguna página amarilla o reciente, te entraran ganas de arrancarla. Se ve negra con salpicaduras de tinta.
Pero Pilatos te diría: ¡Lo escrito , amigo, escrito está!.
Tú lo has escrito con tu puño y letra. No con la tinta de una "bic" o de una pluma, sino con la tinta de tu libertad. "Tú mismo has forjado tu propia aventura", decía el manco Lepanto. "Porque veo al final de mi duro camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino", sentencia Amado Nervo, quien prefiere la metáfora del arquitecto.
No arranques esas páginas, pide perdón si cometiste un error, para que así se borren todos tus garabatos y así podrás continuar escribiendo tu historia mejor que ayer.
¿Por qué no almacenar el libro de tu vida entre los Best Seller del mundo?.Aprovecha tu tinta porque tarde o temprano se te va acabar, y ¡no se venden repuestos ni en los kioscos ni en las librerías!
La vida es una y se vive una sola vez. La muerte cerrará tu libro.
Y al final solo pedirán tu libro, y alguien lo leerá o lo pasará en video, como las aventuras.
Todos somos arquitectos y novelistas, así que , amigo, borrón y cuenta nueva.
Comienza cuanto antes Tu Best Seller.
ESTRÉS Y ESPIRITUALIDAD
Creer en un plan o un propósito divino puede reducir el estrés en forma radical. Tenemos que buscar lecciones, cosas que aprender, en todos los obstáculos de la vida. A veces las vidas en que afrontamos más obstáculos son las que nos permiten avanzar en el ámbito espiritual, pues aprendemos las lecciones del alma a un ritmo acelerado.
Cuando buscamos las lecciones que encierran un obstáculo o incluso una tragedia como una enfermedad o la muerte de un ser querido, logramos averiguar el propósito de tal suceso, con una clara reflexión del hecho, a pesar del dolor que se pueda experimentar. Es aquí, donde el estrés como estado de tensión, por lo sucedido, pasa a ser terapéutico y reflexivo, permitiendo el avance del individuo desde el punto de vista espiritual.
Cuando hallamos el sentido de ese sufrimiento, se puede mitigar el dolor. Como dijo en una ocasión Pierre Teilhard de Chardin, el místico cristiano "No somos seres humanos que vivimos una experiencia espiritual, sino seres espirituales que vivimos una experiencia humana" y tenía razón. Al identificar la lección del alma, nos hallamos en disposición de crecer más allá del sufrimiento y, en este estado de entendimiento no existe el estrés.
La verdad es que estamos demasiado pendientes de los resultados de nuestras acciones. Si pudiéramos liberarnos de nuestras obsesiones por los resultados, de nuestra valoración por el éxito o el fracaso, nos sentiríamos mucho más felices. Si pudiéramos relacionarnos con los demás con amor y compasión, recibiendo a cambio el reflejo de nuestra acción por parte del poder divino.
El amor es el antídoto del estrés, sin embargo en este mundo violento, avaricioso y lleno de odio, donde las acciones humanas están acabando con todo lo existente (Y ya de hecho se está comprobando que dentro de 50 años, el gran Everest, será una roca totalmente deshielada), en este contexto parece que la capacidad de amar de forma incondicional es difícil.
Conseguirlo constituye una lección espiritual que supone un gran reto. Si se consigue amar de forma incondicional, si siempre se fuese consciente de la verdadera naturaleza espiritual que hay en cada uno de nosotros, si se pudiese despegar de todos los apegos emocionales y materiales, entonces realmente no habría estrés. Muy poco, o casi ninguno de nosotros, hemos nacido en un estado de iluminación espiritual, pero esto se puede lograr a través de la reflexión y de nuestra propia autocompasión, empezando a utilizar el principio "No hagas a nadie lo que no te gustaría que te hicieran a ti".
Texto: Estrella Orozco Castro
Cuando buscamos las lecciones que encierran un obstáculo o incluso una tragedia como una enfermedad o la muerte de un ser querido, logramos averiguar el propósito de tal suceso, con una clara reflexión del hecho, a pesar del dolor que se pueda experimentar. Es aquí, donde el estrés como estado de tensión, por lo sucedido, pasa a ser terapéutico y reflexivo, permitiendo el avance del individuo desde el punto de vista espiritual.
Cuando hallamos el sentido de ese sufrimiento, se puede mitigar el dolor. Como dijo en una ocasión Pierre Teilhard de Chardin, el místico cristiano "No somos seres humanos que vivimos una experiencia espiritual, sino seres espirituales que vivimos una experiencia humana" y tenía razón. Al identificar la lección del alma, nos hallamos en disposición de crecer más allá del sufrimiento y, en este estado de entendimiento no existe el estrés.
La verdad es que estamos demasiado pendientes de los resultados de nuestras acciones. Si pudiéramos liberarnos de nuestras obsesiones por los resultados, de nuestra valoración por el éxito o el fracaso, nos sentiríamos mucho más felices. Si pudiéramos relacionarnos con los demás con amor y compasión, recibiendo a cambio el reflejo de nuestra acción por parte del poder divino.
El amor es el antídoto del estrés, sin embargo en este mundo violento, avaricioso y lleno de odio, donde las acciones humanas están acabando con todo lo existente (Y ya de hecho se está comprobando que dentro de 50 años, el gran Everest, será una roca totalmente deshielada), en este contexto parece que la capacidad de amar de forma incondicional es difícil.
Conseguirlo constituye una lección espiritual que supone un gran reto. Si se consigue amar de forma incondicional, si siempre se fuese consciente de la verdadera naturaleza espiritual que hay en cada uno de nosotros, si se pudiese despegar de todos los apegos emocionales y materiales, entonces realmente no habría estrés. Muy poco, o casi ninguno de nosotros, hemos nacido en un estado de iluminación espiritual, pero esto se puede lograr a través de la reflexión y de nuestra propia autocompasión, empezando a utilizar el principio "No hagas a nadie lo que no te gustaría que te hicieran a ti".
Texto: Estrella Orozco Castro
EL VALIOSO TIEMPO DE LOS MADUROS
EL VALIOSO TIEMPO DE LOS MADUROS
de Mario de Andrade
(Poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño)
Conté mis años y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante que el que viví hasta ahora...
Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió rápidamente con agrado, pero cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a maniobreros y ventajeros.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Detesto, si soy testigo, los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa...
Sin muchas golosinas en el paquete...
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír de sus errores.
Que no se envanezca con sus triunfos.
Que no se considere electa antes de hora.
Que no huya de sus responsabilidades.
Que defienda la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo "esencial " es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas.
Gente a quien los golpes duros de la vida le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí. Tengo prisa por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan.
Estoy seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás..."
(Poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño)
Conté mis años y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante que el que viví hasta ahora...
Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió rápidamente con agrado, pero cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a maniobreros y ventajeros.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Detesto, si soy testigo, los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa...
Sin muchas golosinas en el paquete...
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír de sus errores.
Que no se envanezca con sus triunfos.
Que no se considere electa antes de hora.
Que no huya de sus responsabilidades.
Que defienda la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo "esencial " es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas.
Gente a quien los golpes duros de la vida le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí. Tengo prisa por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan.
Estoy seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás..."
NO TE DETENGAS
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes. Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo", dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron, de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros: Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas...
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes. Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo", dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron, de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros: Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas...
Walt Whitman
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